Qué esperar
La terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma (TF-CBT, por sus siglas en inglés) es un tratamiento respaldado por investigaciones para niños y adolescentes afectados por un trauma. Combina habilidades de afrontamiento, trabajo con pensamientos y recuerdos relacionados con el trauma y apoyo de un cuidador seguro, cuando sea apropiado y esté disponible.
Tiempo para tu hijo/a
El terapeuta adapta las actividades y conversaciones a la edad, el desarrollo y las necesidades de tu hijo/a.
Tiempo para un cuidador
Un cuidador seguro y comprensivo puede aprender habilidades, hablar de sus inquietudes y practicar respuestas útiles.
Tiempo juntos
Cuando sea apropiado, las sesiones compartidas ofrecen un espacio con apoyo para comunicarse y practicar.
El terapeuta planifica y revisa el ritmo con tu familia. Las habilidades se retoman durante el tratamiento; cada parte no equivale a una sola cita. Pregunta en qué consiste el siguiente paso y cómo se revisará el progreso.
El mapa del tratamiento: PRACTICE
PRACTICE reúne las iniciales en inglés de las partes principales de la TF-CBT. El terapeuta las conecta e introduce gradualmente el trabajo relacionado con el trauma. Este mapa explica el tratamiento; no es un plan para realizarlo por tu cuenta.
Psicoeducación y habilidades de crianza
Comprender las reacciones al trauma y aprender estrategias de cuidado comprensivas y consistentes.
Relajación
Practicar formas de aliviar el estrés físico, como respirar cómodamente o soltar la tensión muscular.
Identificación y regulación de emociones
Nombrar las emociones y aprender formas de expresarlas y manejarlas.
Afrontamiento cognitivo
Explorar la conexión entre pensamientos, emociones y acciones; practicar pensamientos más precisos y útiles.
Narración y procesamiento del trauma
Acercarse a los recuerdos gradualmente con el terapeuta y trabajar su significado. No pidas un relato del trauma en casa.
Dominio in vivo: práctica en la vida real
Cuando se necesita, el terapeuta planifica una práctica gradual con recordatorios seguros que dificultan la vida diaria. Nunca se practica con peligros reales.
Sesiones conjuntas con el cuidador
Prepararse para comunicarse y compartir partes seleccionadas del trabajo terapéutico juntos, con apoyo del terapeuta.
Fortalecer la seguridad y el desarrollo futuro
Desarrollar habilidades de seguridad, reforzar el apoyo y planificar cómo seguir usando lo aprendido.
Tú también tienes un lugar en el tratamiento
La participación del cuidador se adapta a la seguridad, las circunstancias familiares y las necesidades de tu hijo/a. Dile al terapeuta si uno de los padres no puede participar, si el contacto no es seguro o si otro adulto de confianza sería más apropiado.
- Comparte los cambios que notas en el sueño, la escuela, las relaciones o las rutinas diarias.
- Practica las habilidades acordadas y pide orientación cuando una respuesta sea difícil.
- Reconoce el esfuerzo con ejemplos concretos: “Me dijiste que necesitabas un descanso”.
- Trabaja con el terapeuta en rutinas predecibles y límites tranquilos, adecuados para la edad.
Tus propias emociones también merecen apoyo. Si escuchar sobre el trauma te abruma, habla en privado con el terapeuta y pregunta por apoyo para ti.
Palabras que dan espacio a las emociones
Estos son ejemplos originales, no un guion que debas seguir perfectamente. Busca comprender y conectar; evita presionar para obtener detalles.
Puedes decir
“Gracias por contármelo. Te escucho”.
En lugar de
“Cuéntame todo lo que pasó”.
Puedes decir
“Tiene sentido que te sientas así. ¿Qué te ayudaría ahora?”.
En lugar de
“No te pongas mal; ya pasó”.
Puedes decir
“¿Quieres compañía, espacio o ayuda para usar una habilidad?”.
En lugar de
“Tienes que hablar de eso ahora”.
Pequeñas formas de apoyar cada visita
Antes de la cita
Pregunta qué esperar, organiza el transporte y un horario manejable, y permite que tu hijo/a lleve una pregunta. Acuerda con el terapeuta qué información se comparte y cuáles son los límites de privacidad.
Después de la cita
Ofrece una conversación sin presión, agua, algo de comer o un rato tranquilo. Tu hijo/a puede elegir si quiere hablar. Observa qué ayuda y comunica tus inquietudes al terapeuta.
Entre las visitas
Elige una práctica breve y acordada en un momento tranquilo. Ofrece opciones y detente si resulta abrumadora. Lleva las preguntas o dificultades a la siguiente sesión; no asignes relatos del trauma ni ejercicios de exposición por tu cuenta.
Preguntas para llevar al terapeuta
- ¿Qué objetivos tenemos y cómo notaremos los cambios?
- ¿Quién puede participar de forma segura y cómo se organizará el tiempo del cuidador?
- ¿Qué debemos practicar en casa y qué debe esperar a una sesión?
- ¿Qué hago si mi hijo/a se angustia y cómo puedo contactarte entre las visitas?
Apoyo para practicar cuando lo necesites
Usa estos materiales de práctica para familias con la orientación de tu terapeuta. Las hojas imprimibles están en la sección para profesionales, pero las cinco que se enlazan aquí están dirigidas a niños y cuidadores.
Explora las actividades para familiasEncuentra actividades de respiración, conexión con el presente y emociones. Elige lo que te sirva; puedes pausar o detenerte.- Práctica de relajación
Encuentra una habilidad cómoda para calmarte.
- Emociones y afrontamiento
Nombra emociones y elige una respuesta.
- Pensamientos, emociones y acciones
Explora una situación cotidiana.
- Seguridad y apoyo
Identifica personas de confianza y próximos pasos.
- Progreso y continuidad
Observa cambios y planifica el apoyo futuro.
Preguntas frecuentes
¿Mi hijo/a tendrá que contar todo de inmediato?
El terapeuta introduce gradualmente el trabajo relacionado con el trauma y adapta la forma de comunicación. Comparte las preocupaciones, la resistencia o la angustia para que pueda ajustar el plan. Evita pedirle detalles a tu hijo/a después de las sesiones.
¿Cuánto dura el tratamiento?
No hay un calendario fijo que sirva para todas las familias. Pregunta al terapeuta por el curso propuesto, qué podría cambiarlo y cómo revisarán juntos el progreso.
¿Qué pasa si no puedo asistir a todas las visitas?
Habla con el terapeuta sobre las barreras de trabajo, transporte, cuidado o seguridad. Juntos pueden acordar una participación viable y considerar si otro adulto seguro y apropiado puede ayudar.
¿Qué pasa si el progreso parece irregular?
Lleva ejemplos concretos de lo que mejora y de lo que sigue siendo difícil. El terapeuta puede revisar contigo los objetivos, la práctica, la seguridad y el plan de tratamiento.
Cuándo pedir apoyo
Contacta al terapeuta si aumenta la angustia, hay cambios importantes en el sueño o la vida diaria, surgen nuevas preocupaciones de seguridad o la práctica abruma a tu hijo/a. Pregunta de antemano por los tiempos de respuesta y un plan fuera del horario de atención.
Si hay peligro inmediato, busca ayuda local urgente en vez de esperar una cita de terapia. Nuestra página de ayuda incluye apoyo en crisis y opciones de emergencia.
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