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Solo referencia clínica. Una referencia para profesionales con formación en TF-CBT. Úsala junto con la formación, la consulta y el juicio clínico. Ver nuestra guía para familias.

TF-CBT · Para comenzar

Evaluación y planificación del tratamiento

Identificar necesidades relacionadas con el trauma, seguridad actual, apoyos del cuidador y un plan colaborativo de TF-CBT.

Objetivos de este componente

  • Evaluar síntomas relacionados con el trauma y funcionamiento cotidiano
  • Identificar necesidades de seguridad y participación de un cuidador adecuado
  • Acordar metas observables de tratamiento
  • Revisar el progreso y adaptar el ritmo

Referencia rápida

Comenzar con las preocupaciones del niño o adolescente, las del cuidador y los cambios que cada uno espera. Determinar si la exposición al trauma y las dificultades asociadas hacen de TF-CBT un enfoque adecuado. La exposición por sí sola no establece un diagnóstico ni una necesidad de tratamiento. Un diagnóstico completo de TEPT no es obligatorio; evaluar síntomas relevantes relacionados con un trauma recordado y su impacto, además de posibles necesidades de otros tratamientos. Esta referencia apoya a profesionales capacitados; no sustituye formación en evaluación, consulta clínica ni evaluación diagnóstica.

  • Explicar la privacidad, sus límites y cómo se compartirá información antes de preguntar detalles sensibles.
  • Evaluar la seguridad inmediata y las amenazas actuales por separado del malestar ante recordatorios de eventos pasados.
  • Combinar entrevistas adaptadas al desarrollo, medidas validadas e información sobre funcionamiento cotidiano.
  • Identificar un cuidador de apoyo y barreras prácticas; no asumir que un padre o una madre biológicos son seguros o están disponibles.

Trabajo con el niño y el cuidador

Realizar encuentros separados cuando corresponda para que cada persona exprese preocupaciones sin presión para coincidir. Preguntar sobre sueño, escuela, relaciones, evitación, estado de ánimo, conducta, malestar corporal y formas de afrontamiento. Aclarar lo ocurrido lo suficiente para orientar el tratamiento sin solicitar una narración detallada en la entrevista inicial. Explicar el propósito de las preguntas y permitir que el niño diga cuándo el lenguaje resulta confuso.

Explorar fortalezas, estrés, creencias sobre el trauma y capacidad del cuidador para apoyar la práctica. Un cuidador adecuado puede ser una persona de acogida, un familiar u otro adulto estable. Si el cuidador habitual causó daño o no puede participar de forma segura, consultar sobre una alternativa y documentar el plan. Su participación debe apoyar al niño sin exponer sus revelaciones a represalias.

Seleccionar medidas adecuadas a la edad, idioma y motivos de consulta, siguiendo sus instrucciones. Considerar riesgo suicida o de autolesión, consumo de sustancias, disociación, necesidades del desarrollo y otras condiciones cuando corresponda. Responder al riesgo urgente mediante los procedimientos clínicos locales. Coordinar servicios necesarios con consentimiento y conforme a las obligaciones de protección y notificación aplicables.

Estructura de las fases y ritmo

Organizar el plan alrededor de tres fases: estabilización, narración y procesamiento del trauma, e integración y consolidación. Los componentes PRACTICE suelen seguir su orden establecido. Puede ser apropiado ajustar el orden de las habilidades de estabilización o atender la seguridad antes; el dominio in vivo se incluye cuando está clínicamente indicado. Retomar una habilidad no convierte el modelo en un menú de componentes intercambiables.

Considerar la distribución del tiempo además de la preparación. En casos habituales, las tres fases reciben proporciones parecidas. El trauma complejo puede requerir cerca de la mitad del tratamiento para estabilización, con la otra mitad distribuida entre narración/procesamiento e integración/consolidación. Son orientaciones para planificar, no un calendario fijo. Revisar esta distribución en consulta mientras se observan seguridad, participación, síntomas y funcionamiento.

Ejemplos de lenguaje

Ejemplos originales para adaptar; no son guiones publicados del protocolo.

Al niño: “Podemos empezar con lo más difícil de tu día. No necesitas contar todos los detalles hoy. ¿Qué te gustaría que fuera más fácil?”

Al cuidador: “Tu perspectiva nos ayuda a comprender el panorama completo. También quiero escuchar al niño por separado. ¿Dónde ves fortalezas y dónde te cuesta más brindar apoyo?”

Sobre las metas: “En lugar de decir solamente ‘menos ansiedad’, ¿podemos observar algo importante para ti, como volver a una actividad escolar o dormir con menos interrupciones?”

Consideraciones del desarrollo

Usar juego, dibujos, opciones visuales o ejemplos concretos para facilitar la comunicación sin tratarlos como pruebas diagnósticas. Los adolescentes pueden priorizar privacidad e independencia; acordar qué incluirán las actualizaciones al cuidador. Revisar acceso al idioma y lectoescritura sin equiparar respuestas breves con evitación. Adaptar la presentación preservando el trabajo central del tratamiento.

Dificultades frecuentes

Los informes distintos aportan información; no son una competencia sobre quién tiene razón. Aclarar contextos y momentos. Si la seguridad es inestable, atender la protección y coordinar apoyos mientras se reconsidera el trabajo con el trauma. Si la participación es limitada, explorar transporte, horarios, inquietudes culturales y experiencias previas antes de considerar que la familia se resiste.

Entre sesiones

Elegir una observación viable, como registrar interrupciones del sueño o una situación evitada. No asignar una narración independiente del trauma. Comparar síntomas y funcionamiento con la evaluación inicial, preguntar sobre beneficio y carga, y actualizar metas compartidas. Los componentes se retoman y el ritmo varía; la evaluación continúa durante todo el tratamiento.

Fuentes y lecturas adicionales

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